dimarts, de setembre 02, 2008

Mortirolo, el milagro dolomita

Buenas noches,

Con la satisfacción por los aires y las piernas destrozadas retomamos la ruta en Prato di Legno. Siguiente cima: Mortirolo. Quien da más.

Si había una montanya que hacía ilusión coronar esa era el Mortirolo. La cima Pantani, como algunos la conocen, solo apareció en el Giro en los 90, los dorados anyos de Miguelón. Recuerdo particularmente las subidas de Indurain y Pantani, pero sobretodo una etapa del Giro en la que Franco Vona iba escapado y cuando empezó a subir el Mortirolo casi se caía de la bicicleta de lo que le costaba pedalear...

Desde entonces el Mortirolo fue un mito y lo sigue siendo. Como iba diciendo subimos al coche y después de parar en una pizzeria nos dirigimos a Mazzo di Valtellina. Para llegar allí debíamos cruzar el Mortirolo. Ascendimos por la parte "fácil" y descendimos por la vertiente que debíamos tomar el día siguiente. Las pendientes asustaban y de nuevo el perfil de altimetrías.com se correspondía con una realidad que sobre el papel parecía de otro mundo.


En la derecha de la imagen vereis que el coeficiente de esta monta
nya se sitúa en 474. Gavia y Mont Ventoux con 10 km menos no llegaban al 400...

Dormimos en Tirano. Mazzo di Valtellina es un pueblo demasiado pequenyo como para no albergar ni un simple Bed&Breakfast. Los italianos siguen sorprndiendo al no disponer de alojamiento a los piés de una montanya que ha hecho disfrutar a tantos ciclistas de todo el mundo. De Tirano poco o nada a destacar, bueno sí, un tranvía que circula hasta los Alpes suizos.

Sería poco más de las 9 cuando subimos al coche hacia Mazzo. Allí calentamos unos 6 kilómetros y para arriba. Según el perfil el primer km era al 6,4%. Una rampa recordó que era un 6% al estilo Mortirolo. Al iniciar el segundo (al 9%) ya habíamos alcanzado gran altura sobre Mazzo. El cansancio del día anterior y el miedo al temible dolomita obligaron a dar un toque extra al cambio del plato y bajar al nunca bienvenido plato pequenyo.

Las mountain suelen llevar tres platos, el grande para llanos, ligeras subidas y bajadas, el mediano para mayores subidas, y el pequenyo (o molinillo) para cuando ya no queda gasolina. Bajar al pequenyo es una "pequenya humillación". Pero en el santuario del Mortirolo todo se permite si se consigue llegar. Del kilómetro 3 al 9 la pendiente media nunca baja del 10,9%, asombroso.  Los tramos al 18 o al 20% se repiten. Es tan duro que al final dan ganas de 
reir. El cuentakilómetros va extremadamente lento y se alcanzan velocidades vertiginosas de algo más de 4km/h. El tiempo se detiene y cada kilómetro es una eternidad. Es impresionante la de veces que uno mira al cuentakilómetros cuando va mal...

Todo va a cámara lenta y los pocos edificios que se vislumbran, como la iglesia de San Mateo, se pueden admirar durante un buen rato. Pocos coches, pocas bicicletas. Sólo cansancio y moscas, muchas moscas.

Poco después del 9 llega la curva de Pantani. Una capilla echa a la medida del pirata, con una escultura, un póster enorme y una serie de improvisadas pancartas y notas rinden homenaje a alguien que nos hizo amar al ciclismo. Nada podrá borrar su memoria.

La pendiente empieza a disminuir y la cima se acerca. Parece posible llegar sin poner pie a tierra. Se ha subido tan despacio (era imposible ir a mayor velocidad) que incluso quedan fuerzas para acelerar el ritmo y subir al mediano. Pero es un espejismo porque las fuerzas se acaban rápido. Las pendientes nunca bajan del 8% y al final hay algún regalito al 17%.

La cumbre del Mortirolo es austera. Un simple cartel anuncia que lo has coronado. Las grandes satisfacciones de la vida se construyen en el interior y la satisfacción de llegar es tan enorme que nadie necesita pomposidades. Coroné el Mortirolo. Con eso se dicen tantas cosas...


En la bajada pagamos tributo a Pantani. Momento mítico.


Poco más abajo pinché. Quedaban seiscientos kilómetros hasta los piés del Galibier. Eso importaba tan poco...

Besos

Jordi


2 Comments:

At 11:41 p. m., Anonymous Anònim said...

Impressionant. He arribat al teu blog de link en link al google, i és la única paraula que em ve al cap...

Per cert, soc de BCN i també aficionat al ciclisme en generla, encara que en la pràctica tiro per la seva vessant muntanyenca (btt). I precisament aquí ve el meu dubte desprès de veure les teves cròniques...

Quina és la raó per acometre aquesta "marató" d'asfalt en mountain bike? Crec que patirieu molt menys i disfrutarieu molt més dels paisatges, etc... amb una bicicleta de carretera convencional, amb desenvolupaments preparats per carretera, etc...i es poden llogar a qualsevol lloc, fins i tot allà i així no cal ni carregar-les al cotxe...de fet, per exemple, els amics de "altimetrias" (pàgina de referència) van en bicicleta de carretera...

Ànims i a continuar marcant fites!!

 
At 11:58 p. m., Blogger Jordi said...

Bones,

Tens raó i ens ho hem plantejat molts cops. El problema principal és que tenim molta por al baixar i pensem (segurament erroneamet) que amb una de carreres tindriem més por.
Això sí, per pujar al Mortirolo es pateix molt menys en BTT. Per pujar amb una de carreres hauries de tenir un tercer plat o un desenvolupament molt especial.
Ah, i poder llogar a Mazzo o a Prato di Legno una bicicleta ho veig difícil. L'Alpe d'Huez és una altra història.
Gracies pels teus comentaris!

Jordi

 

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