dimarts, de desembre 20, 2005

No pagar en el metro

Buenas,

Como sabréis, el robo de mi moto me ha obligado a optar por otros medios de transporte. Ello no es del todo negativo. Ando más y cojo bastante el metro. Cada vez que entro o salgo observo que hay gente que practica el salto de altura en los puntos de entrada a los andenes. Es una forma, como otra, de evitar pagar el billete. La verdad es que a mi, que no me cuelo, me toca bastante la moral. Hay veces que uno se les queda mirando y encima te llegan a insultar y a plantarte cara. TMB ha optado por la solución fácil para evitar problemas. Ha parapetado a sus trabajadores en unos cubículos desde donde sirven los tickets y ha decidido pasar olímpicamente de quien decida no pagar y saltar el trípode de entrada. Como encontrarse un revisor es algo francamente milagroso, el infractor campa por sus anchas y se cree el rey del mambo.

Muchas veces me gustaría que en el momento del salto, el trípode se elevara y pum! lástima, él muchachito/a, guiri o quien sea, cayó desplomado al suelo. Nada grave, sólo un toque de atención. Una cara de atontado/a, nada más. Un aviso de que no hay que confundir un servicio público con un servicio gratuito. El paga Clos o paga Pujol está bien cuando uno tiene 15 años, pero cuando uno empieza a pagar conscientemente sus impuestos esos argumentos ya no sirven. Cierto es que habría mucho que hablar de la política de gasto público, pero eso nos llevaría a un pez que se muerde la cola, y llegaría a justificar lo injustificable.

Nadie se queja, nadie protesta. Nos limitamos a aceptar el aumento de tarifa de cada año, y cuando alguien salta y no paga bajamos la vista. Ya es un hecho común, casi una tradición. Podemos llegar al extremo de Roma donde casi nadie paga. O podemos irnos a NYC, a Manhattan, donde diríase que el entremado de barras de hierro hasta el techo impide cualquier intento, o a París, o a Londres. En Alemania recuerdo que un día me llamaron la atención porque, como peatón, me había saltado un semáforo en rojo. No puedo imaginar qué pasaría si me colara en el metro al grito de paga Merkel. En fin, ni esto es Estados Unidos ni Alemania.

Otro día hablaré de otras cosas que observo en el metro. Pero hoy no os cargo más.

Para mi ha sido un día relajado, sigo esperando noticias de Madrid. Por la tarde hemos ayudado a la japonesa del grupo a cambiar de barrio. Ha pasado de Les COrts al barrio del Rabal. Estos japos siempre sorprenden. Son auténticos kamikaces. Hemos acabado la jornada tomando unas bravas en el mejor bar bravero de Barcelona, el Bar Tomás en Major de Sarriá.

Ah! Y que no me olvide. El señor Rajoy ha llamado hoy al presidente del gobierno: "bobo solemne". Lamentable. Deleznable. Indignante. Inaceptable para una persona que ostenta un cargo público. Basta ya.

Un abrazo fraterno

Jordi

1 Comments:

At 1:25 a. m., Blogger Marc said...

Aquesta entrada és genial, jo també opto pel transport públic, i m'indigna veure que mentre jo pago, n'hi ha un que es cola, i em sap greu mirar-lo perquè a sobre, el que es sent culpable, precisament, no és ell.
Paga, Merkel! Això m'ha encantat!!
Potser algun dia arribarem a l'altre extrem, per si les flies, jo seguiré pagant tooooots els meus trajectes

 

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