divendres, d’agost 18, 2006

El hambre en el mundo

Buenas noches,

Leo con atención un titular de El País de ayer: "El número de obesos en el mundo llega a los mil millones. Ya se supera el número de personas que pasan hambre".

Me parece entender que la noticia se centra en la obesidad. En una obesidad creciente. Y lo leemos así, como si nada, aceptando que 1000 millones de personas, o sea 1 de cada 6, pasa hambre.

La diferencia entre la obesidad y el pasar hambre no es sólo un número de kilos. La diferencia entre la obesidad y la hambruna es la misma que entre la democracia y la dictadura. El que come demasiado puede escoger, el que pasa hambre no, porque si pudiera escoger seguramente no pasaría hambre. Se podrá argumentar que alguna obesidad es también resultado de cierta dictadura de la mente, pero de todas formas se estará de acuerdo que el que pasa hambruna raramente lo hace porque quiere.

Es penoso y lamentable que haya mil millones de personas que pasen hambre. Miremos el número 1000000000. Si aún no nos hemos hecho a la idea imaginemos todos los europeos y todos los norteamericanos pasando hambre. Brutal, no?

Es aún más penoso y lamentable cuando se mira el coste de la comida. No estamos hablando que hay un millón de personas que no tienen un Cadillac en su garaje. Estamos hablando de algo que tiene un coste irrisorio. Por lo que vale llenar un tanque de gasolina del coche se llenan 2 carros de la compra con fruta y verduras.

Se han hecho muchas reflexiones, pero todas caen en saco roto. Caen en saco roto porque nos queda muy lejos, porque el mensaje ya ralla, porque muchos de nosotros no conocemos a los que pasan hambre. Sí los conocen los que hace unos días tomando el sol en una playa de Fuerteventura vieron llegar a un cayuco con personas que huían del hambre. Curiosa imagen del siglo XXI.

Muchos sabéis que me pone enfermo ver que alguien tira la comida. Hoy mismo lo he visto en el trabajo. Es viernes. Sobra mucha comida y... claro, hay que tirarla. Es barata, no hay problema. Tirar comida es para mi un gesto obsceno, un insulto a aquellos que pasan hambre porque el destino y la dejadez les obliga a hacerlo. Y no nos quejemos de nuestros gobiernos. Los cambios de actitud surgen de: primero darnos cuenta que no estamos haciendo algo bien (consciencia), segundo tener las ganas de cambiarlo (voluntad) y tercero plantar semillas para comunicar el cambio (educación). Si nosotros no estamos dispuestos a cambiar nada cambiará.

Ojalá todos fuéramos obesos y nadie tuviera que morir de hambre.

Buenas noches

Jordi

1 Comments:

At 6:39 p. m., Anonymous Indignad@ said...

¿Es que no hay delgados que comen el doble que algunos obesos?. Seguro que hay mas. Entonces yo digo que hay mil millones de hambrientos y mil millones de hipócritas que dicen que el hambre en el mundo es por culpa de los obesos que se lo comen todo, que parece que es eso lo que quiere decir.

No tiene que ver la obesidad (que es una enfermedad) con el hambre que pasan otros: tiene que ver la gente rica, los que tienen poder y mil millones que miran a otro lado y sobre todo, lo que dicen tonterías.

Y no vale rectificar la barbaridad dicha ni decir que se interpreta de otra forma. Como dice el refrán: "después del pedo sacado, apretar el culo es excusado".

He dicho.

 

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